martes, 14 de marzo de 2006

gorgeous mountains

Este es el cerro Abanto , 1518 metros, tal como se ve , desde el cerro Alcojoncilla.

No habia tanta nieve como la ultima vez que fui, casi se podia escalar. Pero no hacía muy buen tiempo.

martes, 7 de marzo de 2006

Dinamita

Junto al cofre del tesoro solía haber una X:uno contaba cien pasos desde el promontorio y allí estaba.A veces se trataba de una contraseña o un abracadabra, quizá había que invertir el sentido de las sílabas o cavar hasta que la pala golpeara un recipiente metálico. Todo tenía sentido , seguía un procedimiento ordenado. Pero nadie nos aleccionó para vivir en túneles. Qué hacer o qué decir para abrir la mampara que nos separa de los demás. En vista de lo cual sólo queda utilizar el menos literario y más explosivo de los recursos.

domingo, 26 de febrero de 2006

El pulso

Me gustaría creer en algo pero estoy muy cansado. Hay quien me habla del amor y no lo entiendo, hay quien me habla de un trabajo mejor y no lo entiendo, hay quien me habla de los males del mundo y me parece absurdo. Todas esas ambiciones me resultan extrañas. Sin embargo, ¿ puede sostenerse una vida sin objetivo?. Lo ignoro. Sé que me cuesta vivir incomunicado. Incluso en los momentos más felices siento que atravieso un campo de minas, que sólo es cuestion de tiempo regresar a ese sentimiento natural que es la nada. Entonces quiero dormir. No sé en qué momento ocurrió esto. Sé que mi conciencia es frágil, que daré un mal paso y todo se quebrará, sé que el uso continuado desgasta inevitablemente a las personas. Resulta imposible mantener el pulso eternamente. Y ese momento, justo cuando el brazo cede aplastado por una presión extrema, no es sólo revelador: es también la medida de todas las cosas.

viernes, 6 de enero de 2006

Dos mujeres

La primera me dice que siempre había pensado en mí como en el padre perfecto.
La segunda me acaba de llamar cínico.
Ambas tienen razón
y nunca se conocen.

Bicicleta

Dos días andando en bici por pueblos perdidos. Lo peor era revisar el mapa y no poder hacerse una idea exacta de la longitud de los puertos. Pasado Alpandeire, había un tramo de montaña de una longitud indeterminada.En cada curva imaginaba el final de la cuesta, pero el puerto parecía seguir indefinidamente. Insistir, llegar arriba, guardar el mapa, pedalear. Después de la cumbre, la bajada. Los músculos se estiran hasta la laxitud y la mente ve la salida y un grito instintivo nace a medida que las ruedas se aceleran. Piso por primera vez el freno para no salirme en una curva. Voy cuesta abajo y, sin embargo, quiero más.

sábado, 24 de diciembre de 2005

Música

Me he duchado en una casa extraña. Cuando me estaba secando, una música aun más extraña ha invadido el baño desde el salón. Luego he sabido que se trataba de un concierto para violín de Vivaldi. Pero por un momento he dejado la toalla y he cerrado los ojos intentando capturar con mi mente la melodía. He sentido una rara paz. Luego, paseando por Marbella, al pasar por una tienda de instrumentos, un chico estaba probando un piano. Las notas volaban hacia la calle haciendo que la gente reaccionara de una forma también extraña. Por un instante he sentido que no pertenecía a este país o que no existe país al que se pueda pertenecer, o que mi país era la mujer que se había detenido justo delante de mí fascinada igualmente por esa música.

domingo, 20 de noviembre de 2005

Resaca

Tengo resaca y es una excusa tan buena como cualquier otra. Hace tiempo que no escribo. En realidad no me apetece. Tampoco siento culpa por ello, no como antes. Estoy perdiendo la capacidad de sentirme culpable a un ritmo acelerado. Gracias a ello cada vez me siento mas lejos, pero esto no deja de ser el resultado natural de la indiferencia. ¿Cuales son los efectos del ron? borrachera, vómitos, una pérdida generalizada de la dicción acompañada de un coma metafísico. algún exabrupto, muchas quejas. El mundo no es como nosotros queríamos, mira por donde. Podría hablar de V. . En realidad es lo único que me apetece. Podría tirarme horas y horas hablando de V. Pero eso no añadiría nada. No es posible entrar en detalles. No hay atajos para la belleza. Ya no. Basta con dejar constancia de lo que se ama.

jueves, 13 de octubre de 2005

Muros

Lo más importante de una persona es lo que no dice, todas esas palabras o conversaciones que no tienen lugar, los párrafos que no escribe, el vocabulario que no usa, las cartas que no enviará. Como un aura, se cierne sobre nosotros el abismo de lo que no somos.Para quien sepa observar, ese anillo oscuro está continuamente enviando información hasta el punto de que preguntar sobre el propio carácter se vuelve una falta de respeto. Los libros que leemos, el modo en que bebemos un vaso de agua, los amigos adquiridos y la metafísica que frecuentamos perfilan nuestra silueta con suficiente claridad. Declarar las propias preferencias es innecesario. Es como si después de leer un texto alguien tuviera la feliz ocurrencia de preguntar de qué va. De hecho, para la mayoría de la gente ciertas personas se comportan como un texto confuso. Sienten entonces como los malos lectores la tentación y la urgencia de preguntar. Pero,¿ preguntar qué?. Una obra nunca trata de nada concreto. Lo único que en ella cuenta son sus límites. Y siendo así la única curiosidad legítima sería preguntarse por el grosor y la resistencia de esos muros.

miércoles, 14 de septiembre de 2005

Acuse de recibo

Hay veces en que la vida te da la razón subrepticiamente. Ese aviso es casi siempre para temblar. Ocurre algo y, más que un suceso, se trata de una advertencia: " en efecto, es como pensabas -parece decirte- no sigas por esa senda, no lo pienses demasiado, dedicate al amor y a tu blog ". Que la vida era un proceso aleatorio y absurdo ya lo sabía. Pensaba en ello y lo añadía a mi desdén por el trabajo y a mi teoría unificada sobre las mujeres. Pensaba en ello hasta que la metafísica se encarnó en un tropezón que mandó a una proba ciudadana debajo de la rueda de un autobús delante de mis narices. Después el conductor , con el cuerpo ya enquistado en el neumático, no supo si dar marcha adelante o marcha atrás. ¿ Qué se hace en estos casos?. El sindicato no le había prevenido contra este riesgo laboral. Se puso a chillar como un descosido. Las manos no le alcanzaban para abarcar su desgracia. Pero olvidó la moraleja principal del cuento: el protagonista del chiste podía haber sido otro. Somos sustituibles y Dios es un narrador omnisciente al que lo único que le importa es el texto. Alégrate porque se te ha concedido otro día para seguir leyendo y disfrutando este sainete cósmico. El resto de los que caminábamos al lado de la chica, lo captamos sin embargo al instante. Su muerte no fue un trágico accidente: fue una metáfora de la nuestra.

viernes, 9 de septiembre de 2005

Literatura

Es una esperanza absurda, pero siempre he creido que la literatura es la única baza con la que cuento para transformar mi vida. Tengo que escribir más y mejor. Mientras lo hago, mi vida ya es otra. Ahora tengo que redactar las reglas de un nuevo foro y tengo que escribirle a Mercedes. Su reacción dependerá de lo que yo escriba. Estoy pensando en recuperar a Junjos Holmes, el simio detective, para la ocasión. Tendré que convencerla de que su victoria en el concurso de cuentos del instituto fue circunstancial. Aparte de esto, debo escribir más, debo escribir en mayúsculas. Voy a dedicarme a acabar algunos cuentos pendientes aprovechando el bonus de vanidad que me ha proporcionado Juan Bonilla tras escribirme un email elogiando el que le dediqué. Espero estar ocupado, seguir escribiendo y que la racha no pare.

domingo, 4 de septiembre de 2005

Azar

No quería trabajar de día. En realidad nunca quise trabajar. Pero necesitaba el dinero y creí que durante la noche estaba a salvo de la subjetividad. Puestos a prostituirse, trabajar sin jefes y sin público es lo máximo a lo que se puede aspirar. Pero esta semana se me acabó el chollo: me cambiaron el turno. El lunes empecé de mañana y se desató la hoguera de las vanidades: clientes, opiniones, jefecillos, ordenes absurdas,compañeros, contraordenes, consejos, condescendencia,etc.
Hoy sin embargo, creí ver el sentido oculto de esta maniobra del destino. Mientras yo estaba en la caja cobrando a una vieja beata, entró Mercedes en el supermercado y se acercó hasta mi lado para coger un canasto. No la ví en un principio. Sólo tras levantarse después de agarrar el canasto me reconoció. Entonces Mercedes siempre me sonríe. No sé a quién sonríe, no a mí evidentemente: yo no soy el que ella cree que soy, yo no soy aquel chico de catorce años que le escribió mil cartas absurdas aquel verano cuando se marchó a Galicia. Ya hace mucho tiempo de eso y nunca hemos hablado. De cualquier manera, lo crea o no , ella me sonríe. Y se trata siempre de una sonrisa dulce que me deja indefenso como lo hacía cuando tenía quince años. Es una sonrisa tierna como diciendo que aún se acuerda. Claro, yo también me acuerdo. ¿ Cómo iba a olvidarlo?. Cada vez que me encuentro contigo zumba mi sentido arácnido. Las veces que nos hemos encontrado por ahí no he alcanzado más que a saludarte. Siempre estábamos de paso. Pero esta vez no, chica. Esta vez me has perturbado realmente. No he podido concentrarme más en la vieja beata y en la cuenta. Creo que he pasado productos que no existían por el scanner. Iba a abandonar la caja para buscarte por los pasillos del supermercado. Quería terminar la cuenta de la maldita vieja, pero después había otro carro lleno y otra vieja: no podía escapar. La vieja buscaba los céntimos en la talega que le servía de monedero con parsimonia cristiana. Daban ganas de abofetearla. Por primera vez he comprendido lo que decía Einstein del tiempo: cómo puede llegar a dilatarse. No sé cuántas veces habré girado el cuello buscando a Mercedes en la linea de caja hasta que he conseguido verla al otro extremo de donde me encontraba. Tenía que salir por la puerta principal, pasar por donde yo estaba , pero ¿y si había venido en coche y bajaba en ascensor hasta el parking?. No podía hacer nada, no podía dejar mi caja a mitad de un supercarro , de repenté me sentí burdamente alienado:¿ no es eso la explotación?, ¿ no es dejar que la belleza pase a centímetros de tí mientras al otro lado una anciana con un látigo te exige que te concentres en tu trabajo?.
Sin embargo, lo he conseguido: cuando Mercedes ya se marchaba con la compra, he abandonado mi puesto casi dos metros para gritar su nombre. Al oirlo, ella se ha girado y se ha acercado a mí. "¿ Tienes correo?", le he preguntado. Creo que me ha dicho que sí afablemente. Luego he arrancado de la impresora el ticket de la compra de la vieja beata y le he pasado el bolígrafo con el que los clientes firman los recibos de la Visa. Toda la cola se ha quedado esperando a que ella terminara de apuntar su dirección. Han sido sólo unos segundos de rebelión contra el capital. Suficientes y extraños.

viernes, 2 de septiembre de 2005

Working class

Trabajar es una tortura que puedo tolerar siempre que se realice en silencio. Hoy tenía a mi lado una compañera vociferando a mi lado: " Faltan 20 minutos ", " tenemos que acabar con esto antes de las nueve " , " son las 8 y 30 ". No había modo de que la tia se callara. Quizá pensaba que, a fuerza de repetirlas, las estupideces que decía iban a convertirse en realidad. Ni ibamos a terminar a las nueve ni pollas en vinagre: era sencillamente imposible que, siendo tan pocos, termináramos la tarea a tiempo. No se trataba de gritar: era una cuestión matemática. Pero la tia insistía obtusamente. No dije nada:¿ para qué?. Gracias al trabajo me he acostumbrado a oir gilipolleces desapasionadamente como el que oye llover. A veces me entra la risa y tengo que disimular porque, de repente, me embarga la sensación de estar protagonizando alguna obra del teatro del absurdo. Fascinating, que diría el otro.
A veces sin embargo, la tortura elige formas más dramáticas: yo, por ejemplo, sentado a la hora del desayuno con siete mujeres hablando de forma chusca. Cójase una conversación normal y añádase el ingrediente de la dietas que no funcionan , la ropita que me hace tan mona, el embarazo que es chachi, los anticonceptivos que me hacen engordar , los novios que son egoistas, las ofertas decorativas del Ikea y las reformas en el piso hipotecado. Después de esta sobredosis de metafísica femenina, tras terminar aceledaramente el desayuno, el trabajo me ha parecido en efecto una liberación.

Hipertexto

Somos seres esencialmente narrativos. Somos un personaje o un conjunto de textos en busca de un lector ideal. Hay quien lo llama amor y hay quien lo llama verdad, pero eso poco importa. Creemos que lo que hacemos puede ser entendido y otorgamos sentido a los textos de los demás. Pero los demás son una ficción y nuestro mayor anhelo es cuadrar el círculo.

lunes, 29 de agosto de 2005

El componente biográfico

Ah, el componente biográfico: qué peligroso es!. ¿ Cómo evitar narrar las trivialidades de la propia existencia?. Todos estamos deseando contar nuestra historia. Incluso los que no escriben , buscan su cotidianeidad reflejada en los papeles de otros. Luego están los que tienen un corazón kantiano, aquellos que se avergonzarían de sus propios diarios si cometieran la estupidez de escribirlos. Para esta élite la sangre es tolerable siempre que no se vea el cadáver. Un secreto revelado es una experiencia privada además de un localismo, algo, por lo tanto , de muy mal gusto. Si investigan en los diarios ajenos, tan sólo es con la esperanza, no de encontrar al humano, sino a la humanidad. Una experiencia privada al fin y al cabo no es comunicable. Una alegoría en cambio siempre tiene vocación de imperativo categórico.
Dependiendo del lector, unos te acusarán de banal y otros de profundo, unos de pornográfico y otros de ecuménico, olvidando que el texto que leen es una ficción tan grande como ellos mismos; pero ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿ es una tragedia o un melodrama?. En estos casos, y para no caer en la cursilería, lo mejor es remitirse a la ciencia que siempre se ha caracterizado por ser algo serio, objetivo, contrastado. Según la teoría de la relatividad, es imposible conocer nada. La luz que necesitariamos para iluminar un objeto, haría del objeto algo distinto. Gracias a Einstein, ahora sabemos que pasa en las mejores familias: el lector y el escritor son algo relativo, también lo público y lo privado, igual que la vida y la nada.

De robinsones y hombres

Sí, es cierto: quizá somos más de los que habíamos pensado. Quizá no se trate de varias islas, sino de un archipiélago disperso, enorme, inquietante. En ocasiones la marea trae miles de botellas de vidrio con mensajes desesperados. Los funcionarios que limpian las playas cada vez están mas hartos. Mientras se desloman recogiendo toneladas de basura, murmuran asqueados: "joder con los putos náufragos: seguro que si tuvieran la oportunidad de conocerse, usarían las botellas para otros menesteres".

domingo, 28 de agosto de 2005

Sin palabras

Hablar, qué cansancio, ¿ para qué hablamos?. La mayor parte del tiempo no hay nada que decir y, si hubiera algo que contar, ni siquiera sabriamos hacerlo. ¿ Qué es el sexo sino el modo más rápido de interrumpir una conversación?. Cada vez que no decimos nada, deberíamos follar. Lo trágico es comprobar que seguimos hablando cuando sabemos de sobra que no es necesario, intentando prorrogar así la realidad con un sucedáneo. Pero los excesos se pagan y equivocar los términos es lo peor que le puede suceder a uno en la vida: hablar cuando valdría más callar, follar cuando uno debería formular una palabra. Vivimos lejos, terriblemente lejos de los otros y cada palabra de más es un crimen absurdo o un centímetro que nos separa. Todo es gratuito , banal. Se habla y se folla, pero casi siempre sin propiedad. No existe respeto por el lenguaje, el arma más poderosa. Hablar, follar está al alcance de todos. Pero la comunicación más intensa es siempre otra cosa. No basta con dos verbos: hay que crear un lenguaje.

jueves, 25 de agosto de 2005

Fe ciega

Llevo semanas intentando darle forma a una idea. Se trata de un cuento, un simple cuento en el que un escritor escribe un cuento genial que nadie entiende. Se lo enseña a su novia, pero su novia no lo entiende. Se lo enseña a sus mejores amigos, los más afines, pero, después de leerlo, no encuentran en él ninguna huella de genialidad. Nadie se da cuenta de lo que para él es evidente: el cuento que ha escrito es genial. Pero está solo. Y lo seguirá estando. Hay un momento en que las opiniones de los demás dejan de contar. Y en ese momento la apuesta es siempre un pulso privado entre nosotros y la nada. Los demás y sus apreciaciones ridículas desaparecen. Y debe ser así. Un genio nunca puede ser juzgado adecuadamente más que por él mismo porque él es la medida de todas las cosas. No hay matices posibles, ni opiniones. Un genio sólo merece respeto y silencio. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a opinar que creemos que el talento es opinable, que todo puede mejorarse, que la crítica es una ética. Pero no: el talento es siempre un salto al vacío y, para darlo, hacen falta agallas.

miércoles, 17 de agosto de 2005

Malas costumbres

Con las mujeres listas con las que me topo siempre me pasa que equivoco el diálogo y no acabo sino diciendo tonterías. Resulta a todas luces muy injusto comprobar que la conversación ideal tendría que haber sido otra:

- En realidad me voy a arrepentir de decir todas estas cosas que te estoy diciendo cuando llegue a casa.
- Sí , yo también. Esto de jugar al ratón y al gato ya cansa.
- Me he dado cuenta de que contigo no son necesarias las contramedidas, esos torpedos vacíos de pólvora que lanzan los submarinos rusos para neutralizar el verdadero peligro.
-Claro, pero, ¿cómo íbamos a saberlo?. Una siempre tiende a aplicar el protocolo de emergencia.
- Podríamos habernos amado desde el principio.
- No importa.He seguido con pasión cada uno de tus engaños.Igual te lo agradezco: tus mentiras me han recordado quién era.

lunes, 15 de agosto de 2005

El santo grial

Mi amigo Elías, tras follarse a dos quinquis, quiero decir, subyugado por ese ánimo místico que el sexo reciente proporciona, me ha dado un motivo para este post. Aunque, después de mucho pensarlo, he descubierto que no sé si lloraré en su funeral, me he percatado finalmente, con gran alivio, de que me da igual. Moraleja: nunca te fíes de nadie que llora a sus amigos. Y menos si son íntimos. El llanto, el verdadero llanto, debes reservarlo para la muerte de tu padre.
Tenemos a tres sujetos: A, B y C . El primero es hombre, el segundo es hombre, el tercero es mujer.
A pregunta: ¿Y para ti qué es el santo grial?.
A lo que B responde: Para mí el santo grial es una mujer inteligente.
A continuación A puntualiza graciosamente o de modo machista: Ah , ¿pero es que existen?.
Entonces B se ve obligado a añadir más información: Yo sólo busco el grial. Como comprenderás, me importa un comino si existe.
A vuelve a preguntar, en este caso a C: ¿y para tí?, ¿qué es el santo grial?.
C lo piensa un rato y finalmente responde: En mi caso, el santo grial es un hombre sensible.
Ahora es cuando interviene B: ¿Un hombre sensible?. No comprendo lo que significa.
C se ve obligada a matizar: Un hombre sensible, sabeis perfectamente de qué hablo. Alguien que no sienta como vosotros la necesidad permanente de parecer un chico malo.
Aclarada la cuestión, es el turno de A. Es C la que decide finalmente preguntarle: ¿ y tú?, ¿ de qué vas?, ¿ cuál es el santo grial para tí?.
A lo que A responde: Muy sencillo. Si algún día lo llegara a encontrar, para mí el santo grial sería una vida vivida sin reproche.

domingo, 14 de agosto de 2005

Siempre que te interesa

Esta historia es algo que venía rumiando desde hace tiempo y que se ha desencadenado en mi mente a raiz de un post de Chica con Falda roja. El asunto va de géneros, de reivindicaciones históricas y abstracciones sexuales. De todos es sabido que las generalizaciones son una mentira tan grande como las experiencias particulares en las que se basan. Sea como fuere , lo cierto es que, como representante del género masculino, considero que el cuento exigía una justa contrapartida. Todo refrán , por así decirlo, tiene una antítesis, toda fábula posee su némesis y no estaría bien escatimar al público femenino el reflejo de la historia. Sí: todos hemos tenido una amiga que se queja de que su novio la trata como a un objeto, todos hemos oido hablar alguna vez de esos machos cuya sensibilidad y galantería aflora siempre sospechosamente al mismo tiempo que su erección. ¿Qué perseguirán estos sujetos sediciosos con tanto mimo y cariño?, ¿ a qué viene esa súbita amabilidad?. Para saberlo a ciencia cierta, basta con echarle un ojo a sus braguetas. Basado en hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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Andrés está contento. Acaba de salir del trabajo y está agotado. A pesar de todo, la savia de su ánimo fluye como nunca. Está ansioso por volver a casa y tirar su cuerpo en el sillon, encender la tele y besar a su mujer en el cuello y en los tobillos. Nota como su deseo se multiplica al pensarlo. Llega a su casa pero su mujer no está. Ella aún tarda media hora más en llegar. Cuando entra besa a su mujer en el cuello como se había prometido a sí mismo pero nota como ella se aparta.
- Tengo que ducharme. Si me disculpas.
- Buena idea. Ya lo había pensado. ¿Baño o ducha?.
- Ducha, no tengo paciencia para más.
Andrés se apresura y abre el grifo del agua caliente mientras su mujer se desviste. Sin que ella lo sepa, se introduce en el plato de ducha para darle una sorpresa.
-Pero mira que eres bobo. Hoy estás simpático, ¿eh?.
- Yo creía que lo era siempre.
- Siempre que te interesa.
Andrés hace oidos sordos y sale del plato de ducha decepcionado. Se seca y se marcha a la cama. Coge el mando y enciende el televisor. Luego llega su esposa. Desnuda y aún ligeramente húmeda, se introduce bajo las sábanas como una diosa áspera. Andrés no puede dejar de mirarla cuando se quita la toalla. El deseo le eriza la piel. De repente, se siente muy solo y decide empezar a romper el hielo de la única forma en que sabe hacerlo.
- ¿ Sabes?. Hoy fue un día bastante perro. Trabajamos mucho, pero la jefa no estaba. Eso supone una gran diferencia. Lo peor no es trabajar: lo peor es el látigo. Todo el mundo estaba agobiado y sonreía a la vez: era extraño.
Andrés empieza a reir. Vuelve a estar contento.
-Y tú, ¿que tal tú?.
- Mi trabajo no es como el tuyo.
- Ya, pero ¿lo pasaste bien?.
-¿Desde cuándo te interesa?.
Andrés vuelve a tragarse su ánimo. Algo le pasa a mi mujer, piensa. Está amargada por alguna razón. Repasa mentalmente la lista de sus pecados y no halla ninguno excepcional. Decide atajar camino y besarle el cuello, luego la nuca, más tarde los pechos hasta conseguir chuparle el ombligo. Pero ella finalmente lo frena antes del llegar al pubis ansiado.
-¿ Qué pasa?, ¿ se puede saber qué es lo que te pasa?.
- No tengo ganas. ¿ Tan dificil es de entender?, ¿ es que no puedes ser simplemente amable sin que haya sexo de por medio?, ¿ es que es eso lo único que quieres de mí?.
Andrés bufa resignado. Tres semanas oyendo la misma cantinela. Hasta ahora se ha contenido, pero su paciencia comienza a agotarse.
- ¿ Cómo puedes ser tan egoista?.
- ¿ Cómo?.
Clara aún no puede creerse lo que está oyendo.
- E-go-is-ta; ¿quieres que lo repita?. Hace ya casi un mes que lo único que consigo de ti son excusas infantiles, estupideces para justificar que no quieres hacer el amor. Dílo claramente y no me cuentes historias. No te preocupes: nadie te va a obligar a nada. Y si te disgusta que sea amable porque piensas que lo único que persigo es tu vagina, no te preocupes: no volveré a serlo. Seré como tú: áspero, desagradable, asexual. Y si alguna vez, en un lapso mental, te da por desearme, pensaré sin duda que no te interesa mi cuerpo, sino que lo haces para conseguir que sea amable contigo, que parece ser que es lo único que te da morbo.
- Andrés, ¿ no te das cuenta de que ya no eres el de antes? , ¿ no te das cuenta de que has cambiado, de que ya no eres tierno, de que ya no hablamos como antes?.
- ¿ Que yo no soy el de antes?. Genial. O sea, que no hallabas la forma de decírmelo y creiste que el chantaje sexual era lo más oportuno.
- No es chantaje sexual, Andrés. Te quiero y lo sabes.
- Me quieres, pero no te acuestas conmigo.
- ¿ Por qué no puedes entenderlo?.
- Porque sólo una mente enferma puede usar el sexo como una estrategia. Al menos yo no me dosifico. Las cosas van mal o van bien. Si nos vamos a la mierda, nos vamos a la mierda, pero yo nunca te he puesto límites. Nunca te he dicho que no, nunca he permitido que te sientas ridícula por desearme, nunca te he dicho que eres amable porque me deseas o que me deseas para que sea amable. Podría haberlo hecho: estaba en mi derecho. Pero no lo he hecho porque te quiero. Sí, soy hombre: para mí es fácil. El sexo para mí es importante, pero siempre he sido amable. Y si la cercanía del sexo me hace parecer aún más amable, eso es porque el deseo eleva mis sentidos. Disculpa si algunos aun tenemos sangre en las venas. El día que te enamoraste de mí el deseo que me consumía no te pareció tan grotesco.
- ¿ Qué quieres decir con eso?, ¿ es que piensas que yo no te deseo?¿ que ya no me importa nada?. Sólo quiero que las cosas sean distintas, que la inocencia vuelva, que hagamos cosas nuevas.
- Si te aburres mucho, échate un amante. Si no estás a gusto con tu vida, tal vez lo que necesitas es ponerle más entusiasmo. Pero si no encuentras razón alguna para abrir las piernas , avísame coño. Soy tu maldita pareja. Me he tragado meses enteros de mierda por tu culpa. Yo no sabía que estaba en crisis. No costaba nada y me hubieras ahorrado muchos días asquerosos.
- ¿ Qué quieres que diga?. Lo siento, Andrés, sabes que te quiero, pero siento que algo no funciona.
Andrés se ha quedado calllado después de la última revelación y está contemplando fijamente el rostro de su mujer. Las sábanas no son los suficientemente opacas y sus pechos aparecen detras del algodón como dos siluetas majestuosas. Piensa en que todo podría haber sido distinto esa noche, en lo mucho que la deseaba mientras la aguardaba en la casa vacía como un animal solitario. Pese a todo , aún está bellísima bajo las sábanas. Pero ya está todo dicho y acabado.El espejo se ha roto.
- Andrés.
-¿ Qué?.
Clara agarra del cuello a su marido y comienza a besarle dulcemente. Andrés tiene la sensación de estar viviendo una película a cámara lenta que le atrapa sin remedio. Ahora ella ha levantado las sábanas y tiene sus pechos al descubierto. Andrés casi cae al abismo. Ni él mismo sabe cómo ha escapado, pero en un último esfuerzo ha repasado la escena del crimen y se ha negado.
- No Clara. Ahora no. Ya sonó la campana. ¿No pretenderás acostarte conmigo siempre que te interesa?.
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